Contemplo,
con ánimos encontrados,
este espejo que encontré
en algún punto del camino,
que sin razón alguna recogí,
casi sin darme cuenta,
casi sin querer,
casi…
Contemplo,
esos mapas ya trazados,
indelebles,
que forman las cicatrices, los tatuajes
y la piel gastada…
Intento
distinguir los cruces, las señales,
la dirección y el sentido,
en cada tramo,
de cada indicación recibida,
de las indicaciones calculadas.
Siento,
con nervios sordos,
la caricia de cada metro,
quizá centímetro, que recorro,
la niebla, el sol,
la lluvia y la inercia,
y me aferro a mis cálculos,
a mis suposiciones,
a mi empeño por encontrar todas esas marcas
que fuí dejando en mi ruta particular,
quizá para dejarlas ahí..
Y vibro,
con el sentir perdido y encontrado,
con la emoción propia de saberme dentro,
con la ignorancia del novato, del desorientado,
con el peso de los errores,
con la soledad compartida,
con el interés nuevo y antiguo,
con las oportunidades,
con los detalles más mínimos,
con otros,
con-migo.
Andrés Calamaro – La libertad